Trump asegura que conflicto con Irán será breve; Teherán lanza advertencias contra empresas tecnológicas
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la confrontación militar con Irán no se extenderá por un periodo prolongado, al asegurar que su administración mantiene ventaja en el desarrollo del conflicto.
En declaraciones a un medio estadounidense, el mandatario sostuvo que la presencia militar de su país en la región será temporal y que los objetivos planteados están cerca de cumplirse. “No vamos a permanecer ahí demasiado tiempo”, señaló, al tiempo que reiteró que su gobierno ha debilitado de forma significativa la capacidad del régimen iraní.
Prevén salida en semanas
De acuerdo con la Casa Blanca, el plazo estimado para concluir las operaciones militares oscila entre cuatro y seis semanas. Funcionarios estadounidenses han insistido en que los avances han sido importantes, particularmente en la reducción del programa nuclear iraní y su capacidad en misiles, fuerza naval y producción armamentista.
Trump también adelantó que, una vez finalice la intervención, el estrecho de Ormuz —una de las rutas energéticas más importantes del mundo— retomará su funcionamiento habitual. Por esta vía circulaba cerca del 20% del suministro global de petróleo y gas antes del conflicto.
Apertura a negociaciones
El presidente estadounidense mencionó además que existen acercamientos con posibles actores políticos dentro de Irán que podrían representar un liderazgo distinto, lo que abriría la puerta a una salida negociada.
No obstante, también advirtió sobre posibles acciones contra infraestructura energética en caso de no alcanzarse acuerdos en el corto plazo.
Irán responde con amenazas
En medio de la escalada, la Guardia Revolucionaria iraní lanzó advertencias dirigidas a empresas tecnológicas de Estados Unidos con presencia en Medio Oriente.
Según el anuncio, podrían iniciarse ataques contra oficinas de compañías como Apple, Microsoft y Google, a las que acusan de realizar labores de espionaje.
Este posicionamiento incrementa la tensión internacional y abre un nuevo frente de preocupación, al involucrar directamente a corporaciones globales en el contexto del conflicto.