Advierten que la desigualdad social es un factor de la discapacidad visual
Muchas de las enfermedades de los ojos se deben a que las personas no cuentan con los recursos económicos para atenderse, señala José Manuel Cruz Castellanos.
Senadores de la República coincidieron con médicos especialistas en que la cultura de la prevención y la eliminación de la desigualdad social son factores que también deben tomarse en cuenta para evitar las discapacidades visuales, que padecen alrededor de 2.69 millones de personas en nuestro país.
El presidente de la Comisión de Salud, José Manuel Cruz Castellanos, sostuvo que muchas de las enfermedades de los ojos se deben a que las personas no cuentan con los recursos económicos o no existe alguna clínica en su localidad, para atenderse a tiempo males oculares que son tratables, pero que se pueden agravar y provocar ceguera total.
Afirmó que se trata de enfermedades de la pobreza y la desigualdad, e insistió en que la prevención es una de las mejores vías para evitar que las personas queden en una “obscuridad permanente” y puedan disfrutar a plenitud su vida.
En la inauguración del foro “Salud Visual en México”, el senador Emmanuel Reyes Carmona, de Morena, agregó que la disminución de las capacidades oculares no es una simple condición médica, pues impacta de manera significativa en la educación, la vida laboral, la economía, la socialización e incluso en la autonomía de quienes la padecen.
Detalló que 2.69 millones de personas en nuestro país padecen una discapacidad de este tipo, de acuerdo con el último Censo de Población y Vivienda del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
Aproximadamente, agregó, 760 mil personas en México tienen cataratas y se registran alrededor de 47 mil nuevos casos cada año, según la Secretaría de Salud; sin embargo, una de cada tres personas no cuenta con recursos para acceder a una cirugía ocular.
Aída Jiménez Corona, oftalmóloga investigadora de la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud, subrayó que las estrategias que se implementen para atender las enfermedades de los ojos en la población mexicana deben ser específicas para cada región del país, pues los males que padecen quienes habitan Ciudad de México o Nuevo León, no son los mismos de quienes viven en Chiapas o Oaxaca.
Señaló que hay un oftalmólogo por cada 72 habitantes en Baja California, mientras que esa proporción es de uno por cada 530 en Oaxaca, lo cual refleja parte de las desigualdades en nuestro país; en ese sentido, propuso invertir más en personal médico especializado, insumos e infraestructura, así como eliminar barreras de acceso a servicios de calidad.
Gisela Ayala, directora ejecutiva de la Federación Mexicana de Diabetes, recordó que uno de los efectos secundarios de esta enfermedad crónica es la disminución de las capacidades visuales, lo que también se refleja en la reducción de la calidad de vida.
Coincidió con especialistas y senadores en que la prevención y el diagnóstico oportuno son vías adecuadas para impedir que una enfermedad ocular afecte la vida de una persona, pero planteó que también se les debe garantizar a los pacientes acceso a tratamientos y educación en materia de salud visual.